El destino Bawah Reserve es un enclave vacacional de lujo donde el turismo respetuoso y una conservación de la naturaleza realmente vivida van de la mano de manera eficaz. Bajo el lema „Guardianes de la naturaleza salvaje“, turistas y habitantes locales colaboran de igual a igual para proteger y „restaurar“ la naturaleza de la zona, tanto en tierra como en el agua.
Bawah Reserve está formado por seis islas vírgenes del archipiélago de las Anambas, situadas a unas 150 millas náuticas al noreste de Singapur, entre la península malaya y Borneo, y dotadas de arrecifes de coral de gran riqueza, selva tropical y playas de arena blanca. En ellas se distribuyen, con sumo cuidado y adaptados a las condiciones locales, los alojamientos para los viajeros.
El destino Bawah respalda a la fundación independiente Anambas Foundation en su empeño por preservar la naturaleza y la biodiversidad de la zona y por sensibilizar a la población local acerca de la problemática medioambiental y la necesidad de adoptar medidas de protección.
En concreto, se trata de proteger a los habitantes del mar, en especial a las tortugas marinas que desovan allí y a los corales, amenazados por el blanqueamiento debido al aumento de la temperatura del agua, así como de preservar la ecología forestal y los manglares, con su repercusión sobre la biodiversidad. A ello se suma el fomento de la población local, a la que se le brindan oportunidades de formación y de obtener ingresos. Otro eje central es el compromiso continuo en la lucha contra la contaminación del medio ambiente, sobre todo por los residuos plásticos y sus productos de descomposición, tanto en tierra como en el propio mar.
El papel del turismo
La región se enfrenta a las más diversas amenazas medioambientales, unas de origen global y otras regional, y emprende numerosos esfuerzos para seguir preservando su carácter, todavía en gran medida virgen y natural. Una idea fundamental al respecto es que el turismo debe integrarse en este empeño y que no se trata de renunciar al valor que aporta la actividad turística, sino de entenderla como una oportunidad y una palanca para proteger la naturaleza y fomentar a la población local.
Desafíos
El aumento del nivel del mar y el agua cada vez más cálida tienen enormes consecuencias para el crecimiento de los corales y para el cinturón de manglares dentro del atolón. Los corales se blanquean y mueren, los manglares retroceden y sus raíces aéreas se hunden en el mar. A ello se añade la contaminación del mar por residuos plásticos. El plástico aparece en todos los tamaños; especialmente peligrosas para la fauna acuática son las partículas pequeñas y diminutas, con las consabidas consecuencias. Pero también en tierra firme hay „obras pendientes“: la contaminación de las playas, la explotación abusiva de los bosques—ya sean manglares o árboles de la selva—, la recolección ilegal de huevos de tortuga y otras tantas. Todo ello solo puede frenarse o evitarse si, por un lado, se sensibiliza a la población y, por otro, se le ofrece una perspectiva de futuro a través de la conservación de la naturaleza y del turismo; dicho de otro modo, si obtiene acceso a la educación y al trabajo. Con esto queda esbozado el abanico de actuación de la fundación y del destino que la respalda.

Guardianes de los corales
Según la National Oceanic and Atmospheric Administration estadounidense y la International Coral Reef Initiative, estamos viviendo actualmente el cuarto blanqueamiento mundial de corales en una decena de años. La causa es el aumento de la temperatura del océano.
Las altas temperaturas alteran el intercambio entre los corales y las microalgas que viven en ellos (zooxantelas). Estas socias simbióticas contribuyen de forma notable, mediante la fotosíntesis, al balance energético de los corales y a su coloración. Bajo estrés térmico se vuelven tóxicas y los corales las expulsan, lo que ayuda a corto plazo pero a la larga supone su muerte. Solo quedan esqueletos calcáreos blancos. Los blanqueamientos también se producen de forma temporal por causas naturales, lo que no perjudica a los corales, ya que se recuperan de ellos con regularidad. Pero desde hace algún tiempo estos episodios se multiplican en frecuencia y alcance, y la recuperación ya no llega a producirse.
El único remedio sería una desaceleración global del aumento de la temperatura, pues si el ritmo de la evolución se ralentiza, los corales, al igual que muchas otras especies animales y vegetales, pueden adaptarse a este cambio. A nivel local, el cultivo de corales en laboratorio con su posterior „rewilding“ puede limitar los daños, sobre todo si se emplean especies de coral más resistentes en este sentido. Y justo ahí es donde actúa la Bawah Anambas Foundation.
En detalle, se trata del monitoreo, el inventario y la vigilancia de la situación, así como del cultivo y la replantación de corales adecuados. La fundación recurre además a vías originales: desde cualquier parte del mundo, cualquier persona puede apadrinar „corales bebé“. Cuando estos pasan del laboratorio a su hábitat natural, lucen pequeñas etiquetas en las que figuran los nombres de sus „padres adoptivos“.

Los bancos de coral, fortalecidos también gracias a estructuras de asentamiento, son vigilados por buceadores cualificados para permitirles un crecimiento libre de toda perturbación humana.

Plantadores de manglares
Los manglares son auténticos todoterrenos. Ofrecen hábitat a numerosos peces, anfibios y pequeños organismos, protegen las costas del oleaje, contribuyen a la sedimentación y almacenan entre tres y cinco veces más dióxido de carbono que las selvas en tierra firme. Las hojas que caen de los manglares al agua se descomponen mucho más despacio que en tierra y, por ello, liberan solo lentamente el gas que tienen almacenado. La principal área de distribución de los manglares se encuentra en la región indonesia. Allí se concentran también los principales escenarios de amenaza: el cultivo de gambas, la siembra de soja, la explotación abusiva, los conflictos de intereses territoriales y, como fuente de peligro de mayor alcance, el cambio climático.
Aquí la Anambas Foundation actúa con un programa de reforestación.

Guardianes de las tortugas marinas
La tortuga verde (Chelonia mydas), conocida también como „tortuga de sopa“, está catalogada por la UICN como „en peligro“. Los ejemplares adultos son cazados y apreciados como manjar, sobre todo en Asia; los huevos de las puestas en la playa no están a salvo de los depredadores de nidos, y las crías recién eclosionadas se ven amenazadas por lagartos y aves en su camino hacia el mar.
El cuidado de las hembras reproductoras, así como la protección de las puestas y el acompañamiento seguro de los primeros pasos en la vida de las crías de tortuga, constituyen un campo de actuación central de la fundación.

„Brigada de limpieza“ para la playa y las aguas costeras

Sobre todo en Asia, la problemática de la basura aún no ha calado del todo en la conciencia de la población local. Igual que se quema la madera de manglar, los envases—la mayoría de plástico—se „desechan“ justo allí donde se usan o se consumen. La solución pasa por sensibilizar a la población sobre el problema, acompañada de „campañas de limpieza“ constantes y concretas y de la canalización de los residuos hacia una eliminación limpia o el establecimiento de un sistema adecuado para el reciclaje o el upcycling de las materias primas aprovechables.

„Agencia“ para la educación y la creación de empleo
Tanto el resort como la fundación son conscientes de que la implicación y la educación de la población son esenciales para el éxito a largo plazo de estos esfuerzos. Así, la transmisión de conocimientos y, en especial, de competencias lingüísticas—sobre todo del inglés—es uno de los ejes de la labor de la fundación. De este modo se abren oportunidades profesionales en el turismo. Igual de importante en el contexto turístico es la enseñanza de habilidades para fabricar productos a partir de los residuos recogidos, pero también, por ejemplo, tintes a partir de la madera de los manglares. Así nacen complementos y objetos de uso cotidiano tan bonitos como prácticos, como bolsas, toallas y tejidos de todo tipo, forma y aplicación. Porque solo una tríada formada por la naturaleza, la población local y los actores turísticos garantiza a la región un sustento sostenible.

El resort Bawah
Repartido por seis islas, el recinto del resort se extiende sobre 300 hectáreas. Está densamente cubierto de selva tropical y cuenta con tres lagunas protegidas y trece playas de arena maravillosamente enclavadas. Los huéspedes pueden elegir entre 35 suites de campaña y bungalós sobre pilotes integrados de forma pintoresca en el límite del bosque.
Lo singular de este destino es su filosofía de lograr, desde el primer momento, una síntesis entre la conservación de la naturaleza y el aprovechamiento turístico. Todas las decisiones empresariales se rigen por el principio „sostenibilidad ante todo“.
El resort está al día en todos los criterios de sostenibilidad relevantes. Una gestión eficaz de prevención de residuos resulta tan natural como una gestión propia del agua, diseñada para un consumo reducido. El consumo de energía se optimiza de forma continua, una instalación solar flotante suministra energía absolutamente limpia y contribuye, además, a reducir la temperatura ambiente. Por último, también la alimentación de los huéspedes se basa en el principio de sostenibilidad. La „Asian fusion kitchen“ recurre a productos regionales, no se desperdicia nada y se renuncia de manera consecuente a los embalajes innecesarios.



